Turistas chinos buscan rara ave colombiana.ūüź¶


Zhuang Qiang, 55 a√Īos, espera en un claro del bosque a que reaparezca el gallito. Foto: Andr√©s Berm√ļdez Li√©vano.

Unos minutos después, el gallito reaparece en la escena y se acomoda sobre una rama frente a ellos. Una ráfaga de obturadores se desata en el bosque, como el tamborileo de un ejército de máquinas de escribir tecleando furiosamente al tiempo.

Durante m√°s de una hora, esta usualmente huidiza ave salta de √°rbol en √°rbol, exhibi√©ndose con fotogenia y posando para sus c√°maras Canon de √ļltimo modelo. Les est√° ‚Äėdando percha‚Äô, en el lenguaje de los observadores de aves.

Medio mundo por un ave

‚ÄúInvertimos mucho dinero y tiempo en venir hasta aqu√≠, incluyendo un vuelo de 18 horas e incontables horas de carretera. Todo este esfuerzo nos trajo hasta aqu√≠ y se pag√≥ en el momento en que lo vimos‚ÄĚ, cuenta con emoci√≥n Liu Yi, una fot√≥grafa aficionada de 54 a√Īos de Jinan, vestida de la cabeza a los pies en camuflado militar azulado. Hasta el teleobjetivo de su c√°mara est√° forrado con un patr√≥n camuflado de hojas marrones.

Desde hace 23 días, ella y otros cinco entusiastas chinos vienen recorriendo media Colombia, en un tour especializado de avistamiento de aves que comenzó en Bogotá y los llevó por siete departamentos colombianos en busca de aves como el colibrí picoespada y la tangara multicolor.

Su periplo terminó en este bosque del Guaviare, una exuberante región donde las selvas de la Amazonia colombiana se encuentran con las extensas llanuras en las faldas de los Andes.

El turismo chino a Colombia se ha multiplicado por cuatro desde el inicio del proceso de paz en 2012. Foto: Andr√©s Berm√ļdez Li√©vano

Aunque en el camino han hallado m√°s de un centenar de aves distintas, su objetivo central era uno: las dos especies existentes de gallito de la roca.

‚ÄúEs como si nos hubiera estado esperando‚ÄĚ, dice Ling Zi Chuan, un dise√Īador gr√°fico de 43 a√Īos de Xian, mientras pasa revista a los cientos de im√°genes que le tom√≥ en todas las posturas posibles.

Esta vez tuvieron suerte: hace dos semanas, cuando visitaron una finca en las cercanías del Parque Nacional Farallones de Cali, no pudieron inmortalizar al gallito de la roca andino (Rupicola peruvianus).

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En medio de la llovizna alcanzaron a avistar la otra especie de gallito de lejos, pero nunca estuvieron en posición de siquiera sacarle una foto.

En Guaviare, en la tranquilidad de su lek ‚Äďo sitio de cortejo- un macho se pavone√≥ orgulloso en medio del diminuto ring de boxeo que limpian para pelearse con otras aves y atraer a las hembras, de plumaje menos vistoso color caf√©.

El gallito no fue su √ļnico hallazgo en Guaviare. En una laguna, vieron a una pava hedionda -o hoatzin- d√°ndole comida en la boca a sus dos polluelos. En la copa de un √°rbol vecino divisaron el sedoso plumaje de la cotinga frutera.

En un humedal se toparon con un grupo de buitres de ciénaga, con su chirrido estridente como el de un burro. Uno tras otro, vieron al torito coronado, al águila caracolera, la esbelta garzita del sol y al veloz jamacar orejiblanco.

https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/turistas-chinos-buscan-rara-ave-colombiana/41735


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